Jabón de miel: usos, beneficios y propiedades

Buscas calidad y cuidado a la hora de cuidar tu piel, y lo sabemos. Por eso, en este artículo te desvelamos todo lo que necesitas saber sobre el jabón de miel, un producto que, como su propio nombre indica, tiene como ingrediente principal uno de las sustancias más nobles de la naturaleza: la miel. Además de su delicioso sabor, aporta grandes beneficios a través de su consumo o su aplicación externa.

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¿Qué es la miel?

El fluido que producen las abejas como reserva alimenticia es conocido como miel. Todas las especies pertenecientes al género Apis la fabrican desde el néctar absorbido de flores. En el proceso de elaboración de esta sustancia también se ven implicadas algunas secreciones propias de las abejas. No solo ellas pueden producirla, también varias especies de avispas y un tipo muy particular de hormigas.

En el panal de las abejas hay cámaras de almacenamiento para concentrar el contenido melífero. En ellas se combinan los néctares recolectados y los químicos generados por las propias abejas. Este proceso combinado conforma la miel que conocemos, que permanece depositada en el panal hasta su extracción.

Cabe destacar que la producción de miel resulta vital para las abejas, pues de este alimento depende su supervivencia en la estación invernal. Sin embargo, en la apicultura, las labores de extracción de miel y cera son un proceso continuado. Dentro del mismo se le asegura a las abejas un ambiente bien cargado de alimento en todas las épocas del año.

Por su parte, la miel de abejas es rica en elementos esenciales para la nutrición del organismo. Su composición química es compleja, lo que le concede poder tener usos múltiples. Es un carbohidrato, principalmente por su alta concentración de azucares naturales, glucosa y fructosa. Además, contiene muchas enzimas beneficiosas para los procesos digestivos, así como también vitaminas, minerales y antioxidantes.

No es de extrañar, entonces, que la miel haya sido utilizada desde tiempos ancestrales para mucho más que endulzar el paladar. Su gran utilidad ha sido aprovechada para cuidar diversos aspectos de la salud del ser humano desde tiempos inmemoriales.

Propiedades generales de la miel de abejas

Como ya hemos visto, la miel es un alimento muy completo que puede aportar diversos beneficios. Por eso, con el paso del tiempo, se ha descubierto la amplia utilidad que tiene debido a su particular composición. Desde un endulzante ideal para los niños hasta un recurso de primeros auxilios o un completo tratamiento de belleza para el cuerpo y rostro. Sin duda, puede complementar o sustituir otros productos alimenticios y de cuidado personal por sus propiedades. Estas son las más destacadas:

Antibacterial. La miel contiene moléculas de H2O2 (peróxido de hidrógeno) y fenoles que forman parte de las inhibinas, compuestos químicos bactericidas por naturaleza. Los flavonoides también permiten limpiar de forma suave la piel, por lo que la miel se utiliza como mascarilla facial contra el acné.

Antioxidante. La eliminación de óxidos y radicales libres en el organismo es importante para evitar la acumulación de toxinas. Estas sustancias dañinas favorecen la degradación de las células, envejeciendo tejidos y órganos enteros. El consumo de miel aumenta el nivel de antioxidantes en el cuerpo, que son los encargados de erradicar estos compuestos perjudiciales. Por lo tanto, la miel es un excelente coadyuvante y preventivo de enfermedades del sistema inmune.

Endulzante. Desde la antigüedad, esta ha sido la función principal de la miel. Antes de la existencia de las versiones industriales de endulzantes que tanto conocemos, la miel ya estaba ahí para ello. No solo aporta un toque dulce a la comida, sino que puede realzar el sabor de alimentos de cualquier tipo. De hecho, la miel se ha utilizado como complemento en ensaladas y hasta como ingrediente principal en salsas diversas. Por supuesto, es el sustituto perfecto y natural para el azúcar industrial y, a diferencia de este, reporta muchos beneficios por su consumo.

Complemento alimenticio. Comer un poco de miel a diario puede convertirse en el complemento nutricional que necesitas. Esta sustancia es rica en proteínas y aminoácidos, componente base de las mismas. Las estructuras proteicas intervienen en todos los procesos del organismo, por lo que resultan muy necesarias. Por otro lado, el ya de por sí enriquecido contenido de otros compuestos orgánicos e inorgánicos, hacen de la miel un alimento ideal, nutricionalmente hablando.

Abeja haciendo miel

Hidratante profundo. Una de las mejores propiedades de la miel es que es higroscópica. Esto significa que, por naturaleza, atrae la humedad presente en el aire. Gracias a esto puede mantenerse fresca por mucho tiempo, y su punto de endurecimiento es difícil de alcanzar. El nivel de humedad atmosférica puede influir en su aspecto, densidad y sabor. De la misma forma, su aplicación o consumo a temperatura ambiente tiene efectos profundamente hidratantes.

Digestiva. Combinar miel con limón, canela y otros elementos naturales e una infusión, puede restituir la actividad digestiva. Se recomienda en casos de estreñimiento, pesadez por indigestión y otras molestias estomacales. Su compleja estructura facilita la metabolización o procesamiento molecular de los alimentos.

Antiséptica. El uso de la miel como tópico local para las heridas tiene una historia que se remonta a varios milenios. Además, se podía combinar con plantas y otras sustancias para cuidar la piel de los efectos del Sol. De la misma manera, se trataban las infecciones dérmicas aplicando en el tejido como un antiséptico. La fama de estas funciones médicas de la miel sigue vigente.

Antitusígeno. El efecto potenciado que produce la miel, incluso administrada a pequeñas dosis, puede resultar sorprendente. Añadir una cucharada en una taza de zumo de limón calma los síntomas de la tos casi de inmediato. También puede combatir las infecciones de garganta y reducir sus molestias por sus propiedades antisépticas.

Antiinflamatoria. Los usos de la miel como ungüento natural han sido muy beneficiosos en casos de inflamación local. Al aplicar y dejar unos minutos, se nota la reducción de la zona hinchada, así como el alivio del dolor que suele acompañar estas lesiones.

Revitalizante. En muchas culturas, especialmente en la oriental, se utiliza la miel como sustancia revitalizante para el cuerpo. En casos de debilidad excesiva o casos recurrentes de descompensación por esfuerzo físico, se prescribe el consumo de miel. Incluso, se recomienda en pacientes con alteraciones del ciclo de sueño, causado por estrés u otros factores.

¿Qué es el jabón de miel?

jabon de miel

El jabón de miel es un producto cosmético y de higiene personal de gran popularidad, cuyo ingrediente principal es la miel de abejas pura, aunque puede utilizarse miel de avispas en sustitución. Su presentación, principalmente en barra, es muy cremosa, aromática y brinda diferentes beneficios por su uso. La presencia de la miel en el baño diario o el cuidado de la piel no es nueva en absoluto.

Hoy por hoy es posible encontrar diferentes tipos de jabón de miel para hidratar, nutrir y cuidar la piel. Su poder de acción depende de los elementos naturales que se utilicen para la elaboración de los mismos. Todos ellos brindan grandes beneficios que se notan en la piel desde el primer uso.

Tipos de jabón de miel

La diversidad de usos que se le puede dar a la miel no se limita a su consumo en estado puro. Una vez que se transforma en un producto para el cuidado personal, también adquiere versatilidad en funciones y presentaciones. Algunos de los jabones de miel más comunes son:

Jabón de miel original

Una barra de jabón hecha a base de miel y cera de abejas, con un aroma irresistible y color amarillo muy característico. Tiene una textura muy suave al tacto.

Jabón de miel con glicerina

Con un color muy parecido al de la miel natural, el jabón de miel con glicerina atrae la humedad del aire y la retiene por más tiempo. Apto para su uso en niños y adultos, que quedaran encantados al notar que el aroma perdura más tiempo en la piel.

Jabón de miel y aceites esenciales

Obtener el mayor nivel de limpieza y cuidado en la piel es lo que ofrecen los jabones de miel con extractos naturales. Mayor nivel de humectación y nutrición profunda, sin dejar de lado la limpieza infalible que esperas en un jabón de uso diario.

Propiedades del jabón de miel

La miel natural tiene muchas propiedades que pueden ser aprovechadas de formas muy diversas. La más conocida es a través del consumo directo exclusivo o con otros alimentos. Sin embargo, al formar parte de una barra de jabón, también mantiene gran parte de sus elementos nutricionales y compuestos benéficos para la piel. Gracias a ello, puede ofrecer un cuidado profundo a la salud y aspecto de la misma.

Por otro lado, su consistencia y textura son complemento de un pH equilibrado, apto para todo tipo de piel. Así que un jabón de miel artesanal será el aliado perfecto hasta para los más exigentes. Esto incluye a los que aman cuidar el ambiente de agentes químicos contaminantes. Más adelante verás qué necesitas y cómo hacerlo en casa si prefieres evitar las versiones comerciales.

Su aplicación es útil como antiséptico local o antibacteriano para el cuerpo y la cara. Además, puede disminuir las infecciones cutáneas recurrentes, como el acné, pues actúa como desinfectante de la piel contra impurezas y grasas. Reduce los enrojecimientos causados por eczemas o dermatitis.

El potente efecto hidratante y nutritivo que genera su aplicación en la piel puede notarse de inmediato. Sin embargo, el uso continuado de jabón de miel aportará un resultado antiedad impresionante. Por si fuera poco, elimina el mal olor y deja un aroma suave e intenso que suele durar horas.

Jabón de miel

Usos del jabón de miel

Según la zona de aplicación, el jabón de miel se puede usar en:

  • Piel del rostro
  • Piel del cuerpo
  • Zonas específicas afectadas por alguna lesión dérmica

Según la finalidad con la que se aplica, los usos del jabón de miel abarcan:

  • Baño diario
  • Tratamiento para envejecimiento de la piel
  • Nutrición profunda para pieles resecas
  • Antibacterial/Antiséptico
  • Cuidado especial para piel sensible

Beneficios del jabón de miel

  1. Biodegradable 100%
  2. Aroma intenso que penetra en la piel
  3. Hidrata en profundidad gracias al efecto higroscópico de la miel
  4. Nutre la dermis capa por capa con un rico aporte de vitaminas y minerales
  5. Retrasa el envejecimiento por el efecto tensor de los antioxidantes
  6. Arrasa con la grasa y otras impurezas limpiando la piel

Como hacer jabón de miel casero

Para hacer jabón de miel no se requieren seguir recetas exactas. Puedes ir probando con diferentes cantidades de ingredientes para cada elaboración. También puedes optar por agregar o no cera de abejas para potenciar los efectos de la miel y mejorar la consistencia del jabón. Una de las referencias de medición que puede ser útil es usar la misma cantidad de agua y de aceite base (de oliva, palma o girasol).

A continuación se mencionan algunos de los implementos que se necesitan para hacer jabón de miel casero. También podrás descubrir tres recetas para hacerlo tú mismo/a.

  • Ollas grandes y pequeñas
  • Cazuela
  • Set de baño María
  • Bol de vidrio o metal grande
  • Paletas de madera grandes
  • Batidora
  • Moldes de plástico con resistencia a las altas temperaturas
  • Guantes de goma
  • Mascarilla
  • Gafas de seguridad

Jabón de miel tradicional

Para disfrutar al máximo de todas las propiedades del jabón de miel casero, es mejor que prepares la receta básica. De ese modo, percibirás el nivel de hidratación y nutrición que tiene este ingrediente clave al formar parte de tu higiene diaria. Las instrucciones para hacer jabón de miel básico son las siguientes:

Ingredientes

  • Agua desmineralizada
  • Sosa cáustica
  • Aceite de oliva
  • Aceite de coco o almendras
  • Miel de abejas natural
  • Cera de abejas (Puedes obviar su uso agregando más miel de abejas)

Paso a paso

  • Cuida tu piel durante el proceso de elaboración del jabón de miel. Sin importar cual tipo de jabón desees fabricar, procura realizarlo en un sitio abierto o bien ventilado.
  • Mezcla agua y sosa en un recipiente grande y resistente. Revuelve y deja que salgan sus vapores, mientras la temperatura de la mezcla baja gradualmente.
  • Derrite la cera de abejas en una olla a fuego bajo. Agrega el aceite de oliva y revuelve, añade el otro aceite, de coco o almendras, y sigue removiendo.
  • Toma la temperatura de los líquidos y asegúrate que no pasen de 60º C. Vierte la mezcla de aceites y cera en el agua con sosa. Bate constantemente y hacia un mismo lado en todo momento.
  • Al batir, la mezcla se tornará cada vez más espesa. Agrega la miel mientras agitas la mezcla lentamente. Si deseas agregar colorante vegetal, este es el momento de hacerlo.
  • Cuando todos los ingredientes estén bien integrados, vierte en los moldes.
  • Espera de 24 a 48 horas para desmoldar, y deja en un lugar ventilado y seco por un mes o más. Después de ese tiempo los jabones están listos para usarse.

Jabón de miel y glicerina

Si eres de los que prefiere evitar el uso de sosa cáustica en casa, el jabón de miel y glicerina es para ti. Además de tener una rápida y sencilla preparación, puede ser utilizado de inmediato. Y proporciona beneficios extra en hidratación para la piel, manteniendo la humedad retenida gracias a la glicerina. Para hacer este jabón, solo necesitas:

Ingredientes

  • Jabón de glicerina neutro o base (puedes aprender a hacerlo aquí)
  • Miel natural

Paso a paso

  • Cada barra de jabón de glicerina que utilices se convertirá en una de jabón de miel y glicerina. Así que, si deseas hacer varias barras, debes comprar online o elaborar jabón de glicerina en la cantidad deseada.
  • Derrite la glicerina, cortando previamente el jabón en trozos, disminuyendo así el tiempo requerido para lograrlo. Hazlo en baño María o en el microondas, asegurándote de revolver ocasionalmente para que derrita de manera uniforme y evitar que se queme.
  • Baja la glicerina del fuego y déjala reposar un poco, sin dejar que endurezca. Luego agrega la miel mientras la glicerina líquida tiene una temperatura media. Utiliza unos 40 gramos de miel por cada 250 gramos de jabón de glicerina.
  • Después de revolver e integrar por completo ambos ingredientes, vierte la mezcla en los moldes para jabón que elegiste.
  • Deja reposar de 24 a 48 horas, desmolda, y el jabón está listo para usarse. Si sientes que la superficie del jabón está muy grasienta, ponlo en un sitio fresco y seco. Después de un par de días, esta textura desaparece.
  • Puedes utilizar un molde de gran tamaño y cortar en barras una vez que haya endurecido.

propiedades de la miel

Jabón de miel y aceites esenciales

Otra forma de disfrutar las propiedades de la miel es combinarla con elementos naturales de gran calidad. Este es el caso de los aceites esenciales, esos que siempre han aportado un grado de hidratación, nutrición, aroma o color a los jabones. Sin embargo, junto a la miel, perfeccionan sus propiedades y contribuyen a obtener resultados increíbles en la piel. ¿Quieres hacer uno de estos en casa? Toma nota de lo que necesitas:

Ingredientes

  • Agua destilada
  • Aceite de oliva
  • Sosa caustica
  • Aceite esencial (puedes agregar más de un tipo de aceite. Los más recomendados son: de coco, de jojoba, de almendras, entre otros)
  • Miel natural pura

Paso a paso

  • Protege tu cuerpo como de costumbre para evitar accidentes.
  • Calienta los aceites en una olla, con fuego bajo, y revuelve ocasionalmente.
  • Aparte, mezcla agua y sosa cáustica, removiendo con cuidado y evitando las salpicaduras sobre el cuerpo.
  • Dejar que las mezclas reposen hasta que el agua con sosa libere sus gases tóxicos.
  • Tanto los aceites como el agua alcalina deben tener una temperatura de 50 a 60º C como máximo para el siguiente paso. Revuelve ambas mezclas en un recipiente grande y resistente.
  • Mantén la dirección del batido, bien lo hagas a mano o con ayuda de una batidora.
  • Tomará consistencia de forma gradual, es momento de dejar de batir cuando espesa a semejanza de una crema muy ligera.
  • Agrega ahora la miel y sigue revolviendo para que se integre por completo.
  • Cuando homogeneice, vierte en los moldes y deja reposar
  • Desmolda y guarda por 4 a 6 semanas para que los ingredientes se asienten totalmente.

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